Un campamento cualquiera…

Tengo su pecho en mi boca y pienso que sus pezones son un poco grandes para un pecho pequeño como el de ella. Su piel de bronce es iluminada por la luz de la luna y algunas estrellas que se reflejan en el intento de laguna artificial.

Pero así no comenzó esta historia.

Campamento con los cuates a la laguna artificial pintaba bien de no ser por que la proporción de hombres-mujeres era adversa, tres parejas, cinco hombres y solo una mujer soltera.

Obviamente mi grupo era el de los solteros, todos mayores que yo como son todas las salidas con los cuates de mi hermano.

Llegando al lugar, después de dotarnos de mucho alcohol y carne para pasar la noche, nos pusimos a armar las tiendas de campaña y acomodar las bolsas de dormir. Jalamos unos troncos y algunos de nosotros fuimos a buscar leña para la fogata.

Formamos un círculo alrededor de la fogata, empezamos a asar la carne, calentar tortillas y frijoles. El alcohol empezó a circular, para mi suerte era tequila, cada quien tomo su lugar y Cecilia se sentó a mi lado.

Empezaron los chistes, cada quien contaba uno y como era un circulo amplio pues entre que nos tocaba el turno Cecilia y yo platicábamos. Así siguió la noche entre risas y platicas. En un momento notamos que cada quien platicaba por su lado, oímos el ruido de agua y le dije que fuéramos a explorar.

Llegando al lugar me pregunto mi edad, ella sabia que yo era mas chico que ella, a lo que respondí: “la edad es solo un numero, no te dice que tan madura es una persona”. Seguimos platicando y caminamos rumbo a la laguna artificial.

Estando ahí descubrimos un pequeño balcón que tenia una buena vista a la laguna. Ella quedo de espaldas a la laguna y yo frente a ella, seguíamos platicando y yo me acerque a ella, ella estiro su cabeza al lado contrario, repetí el movimiento al lado opuesto y ella hizo lo mismo; reí y le dije “solo estoy comprobando que tanto puedes estirar tu cuello”. Volví a acercarme, un poco menos que antes y ella acerco sus labios a los míos y me planto el beso que pretendía robarle.

Comencé a besarla despacio acariciando su espalda subiendo una mano para acariciar su cuello y otra bajando para llegar a la espalda baja y rozando sus nalgas que se veían bastante bien.

Baje mi mano completamente para acariciar la redondez de su trasero y con ambas manos la cargue para quedara sentada sobre el barandal del balcón. La besé con más intensidad y ella jalaba mi cuerpo hacia el suyo, abrí un poco sus piernas y acerque mi cadera a la suya para que sintiera lo hinchado de mi miembro. Al primer contacto ella hizo su cabeza hacia atrás y yo empecé a realizar movimientos suaves mientras continuaba besándola y mis manos acariciaban sus nalgas. Baje mis labios por su cuello y empecé, con una mano, a levantar su blusa para descubrir un brassiere con seguro al frente bastante chido que cubría un pecho pequeño. Desabroche el bra.

Bajo mis labios por el cuello hasta poner su pecho en mi boca y pienso que sus pezones son un poco grandes para un pecho pequeño como el de ella. Su piel de bronce es iluminada por la luz de la luna y algunas estrellas que se reflejan en el intento de laguna artificial.

Sus pezones se erectan al roce y humedad de mi lengua…

Con una mano desabotono su pantalón y noto su ropa interior negra, bajo un poco mas el pantalón y siento la piel de su trasero, me dirijo de su pecho rumbo a su vientre y bajo un poco mas el pantalón.

Continúo con mis besos alrededor de su ropa interior y empiezo a mover mi lengua por encima de la delgada tela que cubre su sexo, que se nota un poco húmedo.

Separo la delgada tela y empiezo a mover mi lengua muy despacio sobre el punto donde se unen y cierran sus labios, al mismo tiempo con una mano acaricio su pecho y con la otra la sostengo del trasero. Rodeo con mis labios el punto que estoy atacando con movimientos suaves y empiezo a succionar delicadamente. Alterno entre las succiones y el masaje de mi lengua. Ella empieza a jadear y su respiración se acelera y con sus manos acaricia mi cabeza que por ese tiempo lucia pelo largo. Con mi lengua separo sus labios y el movimiento ahora es de arriba-abajo, que luego cambio a dar formar pequeños círculos alrededor del punto que he estado atacando. Su piel se enchina y sus uñas se clavan en mi espalda, continuo con mis movimientos y ahora succiono, ella jadea y empieza a mover la cadera de atrás hacia delante, sigo con el movimiento acelerándolo un poco y las succiones son ahora un poco mas fuertes, ella acelera sus movimientos y sus gemidos son mas fuertes, acelero un poco mas y ella rasguña mi espalda con mas intensidad, se oye un pequeño grito ahogado e intenta separarme de su sexo, ahora mis movimientos son suaves.

Levanto la cara y me mira directo a los ojos y dibuja una sonrisa en su rostro.

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~ por cesarbarzini en diciembre 7, 2008.

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